Home Navarra El previsible cierre de muchas farmacias después de la Ley Foral nunca se ha producido. Con este nuevo sistema de competencia, cada uno debe prestar el mejor servicio posible, para garantizar o no su viabilidad como profesionales

Facebook Share

Enlaza a facebook

Comparte en tu red

El previsible cierre de muchas farmacias después de la Ley Foral nunca se ha producido. Con este nuevo sistema de competencia, cada uno debe prestar el mejor servicio posible, para garantizar o no su viabilidad como profesionales PDF Print E-mail

 

 

La Ribera cuenta con 23 nuevas farmacias desde la entrada en vigor de la nueva ley

 

 

Publicada Jueves, 25 de abril de 2002 en Diariodenavarra.es

 

Un total de 23 farmacias se han abierto en la Ribera desde que hace un año comenzara el plazo de solicitudes de licencia. La comarca ha pasado de tener 33 boticas a 56. Y es que la nueva Ley de Atención Farmacéutica ha revolucionado el sector. Conseguir una licencia está, ahora, al alcance de todos los profesionales. A estos 23 nuevos establecimientos se unirán en breve otras 14 farmacias ya autorizadas por el departamento de salud del Gobierno foral. La competencia crece día a día, y cada vez se pueden ver más cruces verdes en las calles de las localidades riberas.

 

El día 3 de abril de 2001 se abrió el plazo de presentación de solicitudes para la apertura de nuevas boticas en Navarra, conforme a la nueva Ley de Atención Farmacéutica de liberalización del sector, aprobada por el Parlamento foral en noviembre de 2000. Durante los primeros 15 días de apertura, el departamento de Salud del Gobierno de Navarra recibió cerca de 700 solicitudes. Los requisitos básicos eran un máximo de una farmacia por cada 700 habitantes y una distancia mínima de 150 metros entre ellas.

 

Durante este último año, el número de farmacias en la Ribera ha pasado de 33 a un total de 56. Este número se verá incrementado en breve, ya que, según los datos aportados por el departamento de Salud, otras 14 farmacias han sido autorizadas y están pendientes de su apertura.

 

Una de las farmacéuticas riberas que han aprovechado esta situación ha sido la murchantina Montse Escalada Abraham, de 31 años, quien abrió en febrero la segunda botica de Ablitas, situada en la plaza de los Fueros. "Me licencié en 1995 y estuve trabajando en farmacias de Pamplona, Tudela y Zaragoza. Esta ley me ha dado una oportunidad que nunca pensaba que iba a llegar", explica la murchantina.

 

Escalada asegura que esta medida va a repercutir en un mayor beneficio para los clientes. "La competencia te hace mejorar y la atención es más personalizada. Ahora la duda está en si todas las farmacias van a tener la solvencia suficiente para salir adelante", señala la murchantina.

 

El "boom" de Tudela


Al igual que Ablitas, localidades como Arguedas, Buñuel, Cadreita, Cortes, Fitero y Villafranca, han pasado de tener una farmacia a dos. Por su parte, Corella ha aumentado en una (de dos a tres), mientras que Cintruénigo, Murchante y Cascante han sumado dos. En el resto de localidades riberas con farmacia (Cabanillas, Fontellas, Fustiñana, Milagro, Monteagudo, Ribaforada y Valtierra) no ha habido variación. El único municipio que ha visto reducido su número de boticas es Barillas (200 habitantes), que ha visto cómo cerraba la única que tenía.


Al margen de todas estas localidades, Tudela (27.800 habitantes)es el ejemplo más claro de este fenómeno alcista. La capital ribera ha pasado de tener 11 farmacias a un total de 18, sin contar con los otros 8 establecimientos autorizados que todavía no han abierto sus puertas.

 

Uno de las nuevas boticas tudelanas es la de Concepción Serrano Osta, situada en la cuesta de Loreto. Su titular, de 31 años de edad, define la ley como "un arma de doble filo". "Por una parte, estoy contenta por la oportunidad que se nos ha brindado, pero por otra no, porque las dificultades para mantenerse van a ser mayores que las que tuvieron las otras farmacias en su momento. De todos modos, vale la pena arriesgarse", afirma Serrano.

 

Para ella, este camino hacia la consolidación del negocio en la Ribera es mucho más difícil en Tudela que en el resto de localidades de la comarca. "Nuestra principal arma es el trato personal al cliente e intentar ganarse su confianza. El hecho de que haya tanta oferta en una misma ciudad hace que los tudelanos sean mucho más exigentes que el resto de riberos", señala Serrano.

 

La opinión de los veteranos


Este aumento tan repentino, no sólo en la Ribera, sino en toda Navarra, era algo que tenía previsto el Gobierno de Navarra. "Sabíamos que iba a ocurrir esto porque veníamos de una situación en la que a muchos cientos de profesionales se les había impedido poder tener una farmacia. De todos modos es un aluvión moderado, ya que no se va a llegar a cubrir el máximo previsto por la ley, fijado en una farmacia por cada 700 habitantes", afirma el consejero de Salud, Santiago Cervera, satisfecho con la respuesta que ha obtenido la ley.

 

"Al igual que ahora vemos abrir farmacias, llegará un momento en el que veamos que muchas cierran. Con este nuevo sistema de competencia, cada uno debe prestar el mejor servicio posible, para garantizar o no su viabilidad como profesionales", concluye el consejero.

 

Sin embargo, Mónica Remón Huarte, titular de una de las más veteranas farmacias de Tudela, con más de 30 años de historia, no ve lógico el planteamiento de Cervera. "Si se hubiera hecho mejor la ley, no llegaríamos al planteamiento que señala el consejero. En Tudela hacían falta más farmacias, pero no las cantidades que están previstas. De este modo, se habría evitado que muchos profesionales se metieran en inversiones tremendas que luego puede que no les sirvan de nada", afirma Remón, quien ve con reticencias el objetivo de buscar una mejor atención. "Nos vamos a encontrar con pueblos pequeños que se van a quedar sin botica. La gente tiene posibilidad de marcharse a núcleos de población más grande y lo hacen", dice.

 
 

Traductor web